Como bien lo indica su nombre, la hernia discal es una enfermedad donde el disco intervertebral se desplaza y entra en contacto con los nervios de la espalda. Esto puede resultar bastante doloroso para quien lo padece, impidiendo la normal realización de sus actividades diarias y disminuyendo de forma considerable su calidad de vida, es por esto que la fisioterapia es clave como tratamiento.

Al ser una situación que afecta a una zona delicada del cuerpo, es normal que existan muchas precauciones a la hora de realizar los tratamientos. Por la misma razón, podemos encontrar diferentes métodos para combatir sus síntomas, los cuales te detallaremos a continuación.

Terapia

Este tipo de tratamiento puede aplicarse en diferentes momentos. Tanto como si se está llevando a cabo un consumo de medicamentos o si hace poco se ha sometido al paciente a una intervención quirúrgica, el especialista podrá derivar a la persona a un tratamiento de fisioterapia que optimice el proceso de recuperación.

En estas sesiones el fisioterapeuta llevará a cabo una serie de ejercicios, los cuales dependerán del contexto en que se encuentre el paciente y de sus características. Es una manera bastante efectiva de combatir los síntomas, especialmente para aquellos que el dolor comienza a volverse incapacitante.

Cirugía

Cuando se trata de una hernia discal, contrario a lo que podría pensarse, son muy pocas las personas que efectivamente llegan a necesitar una cirugía. En la mayoría de los casos la fisioterapia y el consumo de determinados medicamentos pueden bastar para recuperar la normalidad en la vida de los pacientes.

Sin embargo, en caso de que nada de lo anterior brinde los resultados esperados, llegará de forma inevitable el ingreso al quirófano. Si al cabo de 6 semanas de tratamientos todavía se sienten entumecimientos, dificultades para andar y se llega incluso a notar una falta de control en la vejiga e intestinos, será momento de aplicar una cirugía.

hernia discal

Hernia Discal

Esta intervención es de sumo cuidado por lo que debe ser practicada por un especialista. En la mayoría de los casos los cirujanos proceden a extraer esa parte saliente del disco, para así evitar que entre en contacto con los nervios y que genere todas las incomodidades descritas.

En algunos casos extraordinarios puede ser requerida la extracción integral de todo el disco, e incluso la instalación de uno artificial. En cualquier situación, estos procedimientos cuentan con el respaldo de la comunidad científica y logran restaurar la normalidad en la vida del paciente.

Medicamentos

Los medicamentos son la primera gran salida para este tipo de molestias. En un principio tu médico debería de recomendarte el consumo de analgésicos de venta libre, los cuales te permitirán atenuar los síntomas de manera parcial o total.

En el caso de que los dolores no mejoren con las recetas anteriormente descritas, será el momento de probar con narcóticos de mayor intensidad. Esta sedación buscará adormecer la zona en cuestión, evitando que el paciente sufra de grandes molestias.

Los anticonvulsivos y los relajantes musculares también son una alternativa para este tipo de casos. Esto se debe a que, en el caso de los primeros, estos medicamentos se encuentran diseñados de forma específica para atender los inconvenientes del sistema nervioso. En el caso del segundo será necesario solo en caso de espasmos musculares.

Finalmente podemos encontrar las inyecciones de cortisona, medicamento que se encargará de combatir tanto la inflamación como los dolores de la zona. Este producto se aplica mediante una inyección en la zona de la hernia, la cual estará guiada por las imágenes de la columna con las que cuente el médico tratante.

Si estás pasando por los síntomas típicos de la hernia discal, lo mejor que puedes hacer es acudir a un especialista y comenzar un tratamiento lo antes posible. De esta manera te evitarás mayores sufrimientos y podrás llevar tu vida con total normalidad. Para esta clase de tratamientos, confía en Fisioterapia Kine y recupera tu calidad de vida.